
Actuaciones sólidas. Actuaciones sólidas. Cuando voy al cine lo que me importa además de la trama es que los actores me hagan olvidar que son actores y me demuestren que todavía me puedo creer que son lo que están representando. Olvidar la representación. Ser la representación. Entonces: primero la trama, luego, las actuaciones. Que el todo se componga de partes que completen un armónico entramado. Esa, en resumidas cuentas, es mi visión del cine y de cualquier cosa que se componga de una trama y personajes, ya sea literatura o como les guste llamarlo. El tema principal es que nunca es fácil. No es fácil, digo, porque armar esa compleja y casi perfecta red lleva mucho tiempo y eso va en contra de uno de esos principios que hacen a hollywood lo que es hoy en día: una máquina de hacer películas en tiempo récord. O si no les gusta la formalidad, en criollo sería lo que llamamos la máquina de hacer chorizos. Pero más allá de cualquier cuestionamiento al "modelo hollywood" que nos llevaría interminables debates y que ,por otra parte, no conforma el motivo de esta reseña, me interesa comenzar así porque siento que Batman: Dark Knight, si bien es un elemento más de la industria hollywoodense fast foodesca, tiene un buen argumento, pero mejores actuaciones que argumento. Paso a explicar el punto: la película nos introduce en la historia de una forma bastante larga y el argumento no es taaan complicado: un grupo de mafiosos controla Ciudad Gótica y peligra su reinado a causa de Batman que los baja como muñecos de torta. El Joker se ofrece a los mafiosos para acabar con Batman. Y listo. No creo que sea necesario un introductorio de más de media hora en la que nos explican cómo y porqué. Esto es un mensaje para los directores: el público no es idiota (bueno, por lo general si lo es, pero no le hagan las cosas más fáciles, sino nunca se van acostumbrar a pensar un poco aunque sea). El argumento entonces, comienza un tanto débil, pero es increíblemente sostenido por las actuaciones que mantienen ese limbo del comienzo en un nivel más interesante que el simple aburrimiento. Y cuando uno ya quiere que explote todo ( ¡estamos viendo Batman! ¡que explote todo ya por dios!) ahí aparece lo mejorcito de la película que entra en un clímax muy interesante. Allí el argumento se equilibra junto con las ya buenas actuaciones y todo parece mucho más armónico, es decir, se acerca a nuestra red de la que al principio hablaba.
El punto de inflexión en Batman es un personaje que conjuga a la perfección argumento y actuación y que obviamente, no es Batman sino su contracara: el Joker. Si de actuaciones hablamos no es tan buena la de Nolan como Batman (un poco pacato y a veces durito) pero es lo mejor de la película la de su archienemigo: El Joker encarnado por Heath Ledger. Ahi viene la pregunta inevitable: ¿Es mejor que el de Jack Nicholson? Yo personalmente digo que no, pero no porque sea peor (de hecho a mi me gustó más este Joker) sino porque son distintas formas de encarar al personaje. El Joker de Nicholson era un ladrón al cual le había caído ácido en su cara y se burlaba de su destino y de todo lo que lo rodeaba. El de Ledger impacta porque su sonrisa se extiende no por producto del ácido, sino porque tiene dos cicatrices a los costados de la comisura de la boca que la extienden. Son dos heridas. Este Joker es un psicótico enfermo (muy enfermo), tiene la cara pintarrajeada de manera desprolija y sucia, se mezclan los colores en su rostro, es un personaje oscuro, completamente imprevisible y perturbado. Nicholson era un ladrón; Ledger un enfermo. Impresionante actuación. La película decae mucho cuando no está en escena. Michael Kane como Alfred, otro buen personaje y un correcto Gary Oldman que al final se desvirtúa un poco nomás. Resumo porque tengo sueño: sin la brillantez de Ledger esta película no sería lo que es. Veánla que está buena.
Puntaje: 8


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